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Para Piglia, la distinción es un refugio económico

SEITZ, Maximiliano. La Nación, sección Sociedad, Buenos Aires, 6 de Noviembre de 1997

Published onOct 15, 2020
Para Piglia, la distinción es un refugio económico

El Ricardo Piglia de antes del Premio Planeta y el de después son prácticamente la misma persona. El reconocimiento ya lo tenía en la Argentina y en el exterior. Quizá sea el dinero lo único que, en adelante, alterará mínimamente su vida. “Es lo que me dará la tranquilidad necesaria para seguir creando”, dijo ni bien recibió el enorme cheque por $ 40.000.

Serio como siempre, Piglia dialogó con La Nación en una de las reducidas oficinas de la editorial Planeta, donde ayer comenzó a corregir en pantalla la novela premiada, “Plata quemada”, que asaltará las librerías el 17 del mes actual. En ese recinto, el escritor se sentía a sus anchas. Una computadora en un rincón y una pila de libros en otro le servían de escenario (un escenario familiar) para hablar como en su casa.

-Plata quemada se refiere a un robo ocurrido en 1965. ¿Por qué quiso escribir la novela a partir de ese acontecimiento curioso pero insignificante?

-Lo que sucedió en 1965 fue un hecho menor, que no tiene ningún relieve histórico, pero a mí me interesó muchísimo como material para elaborar una novela porque era una metáfora de lo trágico. Para mí era un desafío escribir partiendo de un acontecimiento verdadero, mínimo. Mi idea era construir el hecho real como si fuera un episodio de ficción, una gran batalla, y no crear una novela periodística.

-¿Cómo transcurre la historia?

-Todo empieza cuando unos delincuentes asaltan el Banco de San Fernando y se fugan a Montevideo con 700.000 dólares. Por un hecho casual, un vigilante los descubre en el momento en que están cambiando la chapa de un auto robado. Entonces se escapan y pierden contacto con el ambiente uruguayo que los protegía. Quedan perdidos en Montevideo y, por fin, se instalan en un departamento que, sin su conocimiento, les da la propia policía. Ahí quedan acorralados y se defienden durante dos días de una manera completamente loca y trágica. Entretanto, queman el dinero. Se trata de una metáfora: son personajes trágicos, en el sentido de que se juegan su destino de ladrones hasta el final.

-Crear una novela siempre le ha llevado varios años. ¿Cuánto tardó esta vez?

-En realidad, Plata quemada dejó en el camino a otra novela que estaba preparando, Blanco nocturno. Comencé a escribirla, o, mejor dicho, a reescribirla, en 1995. La primera versión era de 1970 y surgió de una investigación que hice sobre la banda de ladrones a partir del ´68. Después cayó en el olvido y me reencontré con los manuscritos luego de que un familiar me mandó desde Mar del Plata, donde viví varios años, algunas cosas que habían quedado allí todo ese tiempo.

-¿Por qué escogió como seudónimos Roberto Luminari y “Por amor al arte”? ¿Fue sólo para pasar inadvertido ante el jurado?

-Reconozco que los seudónimos los puse para que la novela siguiera su propio camino... Roberto es por Arlt y Luminari por un primo mío al que quiero muchísimo. “Por amor al arte” no tiene demasiado secreto: en definitiva, uno siempre escribe por amor al arte.

-Siendo así, ¿qué significa para usted el premio Planeta?

-Para mí este galardón significa, sobre todo, un refugio económico. Y un escritor debe poder hablar de estos asuntos, como lo hacía Roberto Arlt. Creo que es importante para un autor poder financiar su tiempo de escritura, algo que siempre ha resultado muy complicado en la Argentina. En este sentido, los premios me parecen el único modo que existe actualmente para que un escritor viva de la literatura.

-¿No se les quitan así oportunidades a escritores noveles?

-Bueno, también los autores de mediana edad tenemos que sobrevivir. Si los escritores relativamente conocidos tuvieran una retribución económica acorde, no tendrían necesidad de disputar premios como éste. Pero mientras la situación en la Argentina siga planteada así, no veo otra solución para que un autor pueda trabajar tranquilamente sin que sus obras estén deliberadamente pensadas para el mercado.Yo escribí mi novela como la quise escribir...

-¿Qué sabe de los otros galardonados?

-De María Negroni -que obtuvo el segundo premio- conozco muy bien su poesía y la admiro mucho; me parece muy bien que haya decidido escribir una novela. Y de Pablo De Santis puedo decir que sus obras son de gran calidad.

-Paradójicamente, su pasión por la narración lo ha distanciado en los últimos años de la literatura para transportarlo al cine, como guionista. ¿El premio Planeta lo devuelve de algún modo a la novela?

-Sí. Uno de mis proyectos es retomar Blanco nocturno, mi obra interrumpida.

-Todo gracias a los $40.000...

-Desde luego. Voy a usar el dinero para escribir tranquilo durante uno o dos años. Claro que también tendré que responder a mis acreedores... Y, si me alcanza, tal vez hasta arregle el techo de mi casa...

Editarán las tres obras premiadas

“A muchos les llama la atención y hasta les parece sospechoso que la novela de Piglia esté por salir a la venta muy pronto. Es que tienen en mente el proceso de edición de hace varias décadas, que era lento y trabajoso. Actualmente, el autor trae la obra en diskette y, tras algunos retoques, el texto va directamente al taller y se imprime en pocos días”, explicó a La Nación Guillermo Schavelzon, miembro del jurado y editor de Planeta.

Con el fin de quitar toda sombra de duda respecto del premio, Schavelzon aclaró, además, que no siempre ganan autores consagrados que aseguran el éxito de ventas. “Si no -dijo-, en 1993 Carlos Chernov, que era entonces casi desconocido, no hubiera obtenido el galardón.”

El editor del Grupo Editorial Planeta señaló, incluso, que el jurado se atiene a criterios estrictamente literarios. “De lo contrario, novelas de altísima calidad como las de María Negroni y Pablo De Santis tampoco hubieran sido distinguidas en segundo y tercer lugar, respectivamente. Ambas obras serán publicadas pronto”, prometió.

Schavelzon edita las obras de Piglia desde hace varios años y en esta ocasión también intervino en la selección, hecho que ha motivado más de una suspicacia. Pero él se escuda en que el autor de “La ciudad ausente” usó seudónimo y en que los otros miembros del jurado son “intachables”. ~

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