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Literatura y Sociedad

Literatura y Sociedad, Año 1, Octubre-Diciembre 1965

Published onNov 10, 2020
Literatura y Sociedad

En Argentina, en 1965, los intelectuales de izquierda somos inofensivos. Dispersos, cada tanto enfrentados en disputas retóricas, dulcemente encariñados con nuestras "capillas", ejercemos una cuidadosa inoperancia. Demostramos, sí, una admirable buena voluntad: firmamos manifiestos, viajamos a los países socialistas, nuestros libros son valientes. Padecemos la justificada indiferencia de la única clase a la que con-fiamos nuestra liberación. Están allí, ajenos como los bosques. Sabemos de sus luchas, a veces nos sorprende el vértigo de una manifestación: el estallido de los gases, tiros, el estruendo de los caballos y los golpes. Es inútil que intentemos correr y mezclarnos: nos sentimos extraños, nuestros gritos suenan, falsos, huecos. Podemos llegar a compartir sus pasiones, de todos modos nos ignoran, sus rostros torvos, agrios, permanecen mudos. A ratos sentimos la tentación de sacudirlos, saludarlos sonriendo, avisarles de nuestra existencia. Unidos al mundo burgués por nuestras costumbres y a la clase obrera por nuestra ideología, no pertenecemos verdaderamente ni a uno ni a otra. Nadie puede afirmar que nuestra situación es cómoda: suspendidos en el vacío, la Historia, indiferente y obstinada, parece continuar sin nosotros. A menudo, elegimos recriminar la realidad: nos zambullimos en lo in-mediato, practicamos el escepticismo y la "lucidez". Generalmente, concluimos aferrados a la psicología: interpretamos la política con los mismos sentimientos que usamos en nuestras relaciones personales: hemos sido "defraudados", "traicionados", "desilusionados". Para tranquilizarnos nos queda el camino de la vida interior: cambiarnos a nosotros mismos, dejar el mundo como está. Enfrente, la burguesía es un muro opaco: ellos habitan un país que les pertenece. Así lo han decidido, otros, hace años; ya no se molestan en discutirlo: han olvidado las razones, explotan los beneficios. Con nosotros mantienen las reglas del juego: nos toleran, a veces premian nuestros libros. "Así demuestran —señaló André Gorz— que saben apreciar la espiritualidad, que la impugnación no los afecta. Sólo temen lo eficaz". Sospechan que lo definitivo de la lucha se libra en otro carpo, menos apacible. "El mundo no corre ningún peligro —decía Marx— si no se arremete contra él con otras armas que no sean los libros".

I. IZQUIERDA Y REALIDAD.

Cada generación, dentro de una relativa opacidad, tiene que descubrir su misión. cumplirla o traicionarla.
—Franz Fanon.

1. La vieja izquierda en el país viejo.

La fractura, el enfrentamiento entro intelectuales de izquierda y clase obrera se puedo remontar a la década del 40. Es la época de "combatir al nazi-peronismo" y de la Unión Democrática, de las "alpargatas sí, libros no". El país, entonces, sufría modificaciones estructurales que excedían los esquemas tradicionales. La izquierda, aficionada a elegir corno molida de sus actos lo más progresista que ofrecían las Metrópolis, utilizaba el éxito o el fracaso de las ideas en Europa para juzgar nuestra realidad. Mientras contaron con una clase obrera artesanal, reclutada on la inmigración, sus contradicciones se apagaron, disimuladas por el entusiasmo. Traducían a Gorki en ediciones populares, leían poemas en los barrios obreros, ponían bombas. Se trataba, en el fondo de purificar y reformar el sistema, no de cambiarlo.

Acostumbrados a esta simplicidad asistieron. impasibles, a la aparición de un país nuevo, resultado de la industrialización y la Migración interna, que iban a modificar la relación de clases.

Un nuevo proletariado urbano, una burguesía que produce para el mercado interno, son los términos en los que se replanten la lucha social, los términos del ciclo político que comienza con el peronismo y echa las bases de la Argentina contemporánea.

El país liberal unificado en el 80 por obra del imperialismo inglés, granero y mercado del Reino, el de Mansilla, Roca y la ley de Residencia, el de los corteses debates en el Parlamento, ha terminado.

El ejército comienza a sustituir a los ineficaces partidos políticos en la tarea de afirmar la hegemonía burguesa en la sociedad argentina.

En el mundo capitalista, Estados Unidos desplazaba a Gran Bretaña. A nosotros "retaguardia del mundo libre”, la guerra nos dará algunos años de respiro.

2. Civilización o barbarie.

El 17 de octubre es la primera fecha en esta historia. El primor símbolo real construido por la nueva clase obrera. Su primer intento violento de participar en la vida política.

Habituada a juzgar la realidad argentina según los últimos sucesos europeos, la izquierda habló de fascismo. El país se había transformado en el punto de concentración y operación del fascismo internacional y contra él era imprescindible unir las fuerzas democráticas y progresistas de nuestro país sin distinción de condición social o de ideología política. (V. Codovilla).

Nace la Unión Democrática: reacción defensiva de las grupos tradicionales, preocupados por los cambios qué hacían peligrar su hegemonía, y de las capas medias aterradas por la subversión de “los valores tradicionales de la democracia" que significaba el peronismo.

La izquierda se refugia en el moralismo liberal. Es la nueva burguesía, aliada a ciertos sectores tradicionales la que integra a la clase obrera en un verdadero intento de revolución democrático-burguesa. Sin afectar las estructuras agrarias ni las inversiones imperialistas pretende desarrollar el país, amparada en una favorable coyuntura nacional o internacional. Utiliza al proletariado como soporte populista de un régimen nacional-burgués.

La izquierda no supo crear un camino In-dependiente para la clase obrera y aceptó opción Peronismo-Unión Democrática planteada por la burguesía.

En 19S8 R. Ghioldi insistía en explicar a la Unión Democrática como la gran tentativa de unificar democráticamente al pueblo argentino y ahorrarle diez años de despotismo. Para unificar democráticamente al pueblo argentino se asociaron aI liberalismo de derecha, enfrontaron a la clase obrara, privaron a la izquierda de iniciativa política por 20 arios.

Mantenían, es cierto, alguna lucidez: "a pesar de representar la inmensa mayoría de la nación -prevenía Codovilla- la Unión Democrática puede sufrir sorpresas muy desagradables durante la campaña electoral.

1.527.321 votos se llamó la sorpresa muy desagradable. Había nacido el peronismo. Su presencia continúa definiendo la vida política.

3. Los muchachos peronistas.

Con el peronismo en el poder la izquierda _- se disuelve. en la-oposición. Se convierte en la izquierda del frente liberal de derecha. Fuerza de choque física e ideológica del liberalismo tratan de salvar del “aluvión zoológico” a los valores “positivos” de la democracia burguesa.

El peronismo es una totalidad opaca; sin matices. Lo definen por su exterioridad, por sus gestos. Sienten que allí está lo distinto, lo ajeno.

Los intelectuales se escandalizaron de que no se los necesitara. Subordinados a la tradición liberal (que el mismo proletariado, por su sola presencia activa, comenzaba a derrumbar) intuían, lúcidamente, que la muerte del liberalismo era también el fin de su ala progresista, la decadencia de sus intelectuales.

Abandonaron sus cátedras, se levantaron contra la "barbarie". En el fondo, trataban de demostrar que eran indispensables.

Hablaron de Moral, pero les molestaba la clase obrera. Durante cincuenta años habían querido "dignificarla", "elevarla", "enseñarle educación". Solicitaban una clase obrera que aceptara las reglas del luego: el Proletario digno, bien educado, no el "cabecita negra" que se lava los pies en las fuentes de Plaza de Mayo. Los ofendía la "Incultura", las "alpargatas sí, libros no", la (aparento) destrucción de las jerarquías. Eran las valores burgueses los que padecían, pero ellos los habían adoptado. Desde 1918 auguraban la "unidad obrero estudiantil": una Idílica manifestación jubiloso, conducida por los intelectuales, en la que, tornados de las manos. obreros educados y cultos marchaban junto a los "Ilustrados" entonando la Internacional y el Himno, Desde las ventanas llueven flores, el viento agita las banderas.

Cuando el proletariado real aparece en la calle cantando "Los muchachos peronistas". las imágenes se distorsionan, la realidad es molesta, aplastante. El Proletariado al que habían estado hablando durante alías na había esfumado. repentinamente. En su lugar encuentran una clase obrera bochinchera, violenta, que extrae valores y símbolos de sí misma.

El peronismo era la sublevación concreta de un proletariado real. No se trataba de aceptarlo en bloque, sino de intentar, para esa clase obrera, un camino político independiente de la burguesía.

4. ;Libertad. Libertad. Libertad!

Hacia 1950 declina el proceso de auge económico iniciado en el 35. La crisis estructural comienza a debilitar la alianza entro los sectores de la burguesía industrial y terrateniente y la clase obrera. Agudiza la lucha de clases. Las huelgas ferroviarias del 51 y el Congreso de la Productividad parecen ser los polos extremos del enfrentamiento interno entre clase obrera y burguesía (peronista).

Controlando rígidamente las estructuras de poder, presionando, alternativamente, con la C. G. T. y con el ejército (enfrentándolos) la innegable capacidad política de Perón le per-mita, al comienzo, absorber dentro del peronismo el enfrentamiento.

Pero el desgasto de su equipo es vertiginoso y la necesidad de definir una política coherente, la falta de margen de maniobra internacional, la crisis económica, los enfrentamientos internos (1) comienzan a desmoronar el régimen.

La izquierda se mantiene ajena a loa matices, persisto en considerarlo como un bloque homogéneo.

Siempre ligada a las opciones burguesas, atendiendo con prolijidad los matices de una política de alianza, no plantea para la clase obrera un camino independiente entre la burguesía peronista y la derecha gorila.

Es otra vez la burguesía quien define el proceso. Insegura del control que Perón podía ejercer sobre la clase obrera lo enfrenta en bloque. De este modo le evita una definición en !a (segura) eventualidad de un enfrentamiento entre la clase obrera y la burguesía peronista.

El 16 de setiembre —a pesar de la entrega sin lucha, a pesar del (seguro) entendimiento entre los "libertadores" y Juan Perón— es. paradójicamente, el renacimiento del peronismo. La otra cara del 17 de octubre. Los diez años que siguen a cada una de las dos fechas están definidos (de un modo opuesto) por el peronismo.

En 1955 la clase obrera es aceptada como una de las "fueras vivas" que cooperan en la "reconstrucción nacional". Al mismo tiempo, en los hechos, rufa, una de las persecuciones más brutales de su historia política. Los obreros son encarcelados, torturados por ser "peronistas". Sufren la lucha de clase a esto nivel, disfrazada de enfrentamiento al peronismo "demagógico" y "dictatorial". Roto el frente pluriclasista, y corno la burguesía peronista ha recitado su "mea culpa", In clase obrera es la única representación visible del peronismo: la única que soporta las consecuencias. So la persigue en nombre de la democracia, del antiperonismo. Ella reacciona en nombre del peronismo. Desde entonces, peronismo y clase obrera son, para el proletario argentino, la misma cosa.

La izquierda, enfrentada a la clase obrera, compartía el Júbilo de las clases dominantes. "Libertad. Libertad, Libertad" reiteraba el periódico de Barletta.

Mientras tanto, la clase obrera, muy cohesionada por el peronismo, disponiendo de una fuerte organización sindical cit." bas,, profundiza su enfrentamiento con la burguesía. El terrorismo "connintes" es el momento más agudo del enfrentamiento.

Esta profundización de la lucha de clases y el progresivo desencanto ante o! carácter autoritario de la Revolución Libertadora preparan un cambio de actitud: los núcleos intelectuales dejan de enfrentar a la clase obrera e intentan "encauzarla", "dirigirla".

5. La ilusión del Despotismo Ilustrado.

El frondizismo es el eje del proceso: eI sector más lúcido de la burguesía industrial, aliado con la burocracia conciliadora que dirige al peronismo busca "integrar" a la clase obrera (a través del peronismo) en el camino del desarrollo burgués, de la paz social. Repetir el bonapartismo peronista con una ideología más coherente, menos empírica.

Enmascararado sus intereses de clase en un programa moderado, inventando una (falsa) opción, un sector de la burguesía intenta cambiar el rol dominante que cumplo en la política nacional y desempeñarse como clase dirigente de "veinte millones de argentinos". Vivimos en 1958: ha nacido el integracionismo frondizista. Lo profesan loe teóricos del desarrollo capitalista, toda la dirección del peronismo y vastos sectores intelectuales y antimperialistas de las capas medias.

Aquí hace crisis y se modifica la relación pequeña burguesía intelectual-clase obrera que hemos revisado velozmente. De una abierta oposición, siempre complicada con la oligarquía (Unión Democrática, revolución libertadora), los intelectuales de izquierda pasan a querer controlar, dirigir a la clase obrera, apoyarse en ella para fundar su hegemonía. Con el frondizismo loe universitarios, los intelectuales han llegado al poder dirigiendo a la clase obrera. Parece el Despotismo Ilustrado pero es la ilusión de la Reforma Universitaria. "Obreros y estudiantes, unidos adelante", se cantaba en febrero del 58. La euforia de las capas medias es contagiosa; el país era una fiesta.

6. Nace la neo izquierda

La clase obrera es sagaz, tarde o temprano sobo ubicar a sus enemigos: a fines del 58 los petroleros de Mendoza desatan la Huelga General para repudiar los contratos petroleros. Las huelgas de enero del 59, la represión militar quiebran el ensueño.

Las explicaciones se multiplicaron enmarcadas en la psicología: Frondizi era un "traidor", un "cínico", nos había "engañado". Acostumbrados al liberalismo, on la izquierda se prefirió condenar “moralmente” antes que reconocer los propios errores.

"No basta con decir cue la nación fue sorprendida —había escrito Marx—. Ni a la nación. ni a la mujer se les perdona la hora de descuido en que cualquier aventurero ha podido abusar de ella por la fuerza. Con estas explicaciones no se aclara el enigma: no se hace más que presentarlo de otro modo". La historia se resiste si se la quiero definir, únicamente, como resultado de la capacidad maquiavélica de algunos hombres.

Fue necesario aceptar que la realidad era algo más complejo que la capacidad de maniobra o la habilidad de un político burgués para "engañar", para "disfrazar" sus intenciones. Comprender, explicar este proceso obligó a vastos sectores de las capas medias intelectuales a reconsiderar la historia nacional a la luz de la lucha de clases, a poner a prueba su propia ideología. Favorecidos por una perspectiva Internacional modificada por la revolución cubana (2) iniciaron una dolorosa toma de conciencia.

Aparece, entonces, lo que se ha dado en llamar neo-izquierda. Una nueva generación que comparto sobre todo una actitud política. Definidos por su relación con el marxismo, intentan librarse de su tradición liberal, ligarse a la clase obrera para que sea ésta quien decida el camino político libro de las opciones burguesas.

El ejemplo del grupo Contorno es revelado:. Teóricos del frondtzismo en el que veían. "la posibilidad de que se materializa en los hechos la única izquierda concreta que se daba en ese momento, porque contábamos con la conjunción del proletariado y de la burguesía progresista" (L. Rozitchner). Llegan en su último número (abril 59) a una lúcida autocrítica: "Queríamos una solución mágica que compensara nuestra ineficacia, que convirtiera nuestros sueños en realidad" (L. R.) pero -para ser revolucionario- no basta militar en determinado partido, no basta leer a Marx —ni, por supuesto, citarlo— es imprescindible darnos vuelta como un guante, y esa es una operación profunda y penosa. Lo demás es filisteísmo, aún cuando sea filisteísmo de la mejor buena fe (I. Viñas).

7. La realidad de la neo-izquierda.

La actividad de la neo-izquierda termina con el monopolio que, del marxismo, ejercían el PC y los grupos socialistas; borro la artificiosa línea que dividía la estrategia revolucionaria entro el trostkismo y el marxismo ortodoxo, reflejo de una polémica internacional ajena a la realidad de nuestra claro obrero. Replantee la necesidad del camino nacional para el marxismo en la Argentina.

Los errores, los aciertos, las contradicciones de éste proceso son historia presente (3). Historia viva que requiere un análisis profundo que reconsidere y critique experiencias tan contradictorias como el rompimiento del vieIo Partido Socialista, las "expulsiones" del PC, el auge y la crisis del Socialismo de vanguardia y de Vanguardia revolucionaria. Las distintas tácticas electorales en cada coyuntura concreta planteada (y resuelta) per la burguesía: el 18 de marzo de 62, el 7. de julio, el 14 de marzo de 1965. La experiencia guerrillera del EGP. Las actitudes con respecto al peronismo. Las relaciones de la izquierda con una clase obrera "más peronista que revolucionaria- que ha repetido sus actitudes en estos últimos años: apoyando a su dirección en las coyunturas políticas (febrero del 58, 18 de marzo, intento de frente con Solano Lima. 14 de marzo) para superarla, profundizando su enfrentamiento( hasta el límite actual de su conciencia) cuando la crisis económica la afecta directamente (desocupación, alza del costo de la vida, etc.) enfrentando a la burguesía a través de su poderosa organización sindical (huelgas de enero del 59, terrorismo, toma de fábricas).

Ese análisis (que deben empezar sus propios protagonistas) es la baso, el punto de partida para definir una estrategia que respete la especialidad de nuestra realidad, el momento nacional en la lucha por la liberación: y que descubra en cada nivel específico de acción (sindical, Ideológico, político) la táctica concreta para efectivizar una política, para construir la vanguardia, para abominar de nuestra ineficacia.

El final de este artículo y los futuros números de LITERATURA Y SOCIEDAD, quieren ser un aporto para la discusión de estas cuestiones en el nivel específico de la lucha cultural.

II FALSA CONCIENCIA Y CULTURA NACIONAL.

Si la cultura es la manifestación de la conciencia nacional, no vacilaría en afirmar que la conciencia nacional ea la forma más elevada de cultura.
— Franz Fanon.

1. Las resistencias de la realidad.

Si la historia so me escapa —decía Sartre— la razón no es que yo no la haga: la razón es que la hace el otro también. La burguesía no está inmóvil, esperando el "inevitable" derrumbe de su mundo. el paso al socialismo. En Argentina, por lo demás, es !a única clase consciente: tiende a crear y a subordinar según sus intereses la conciencia personal de aquellos a quienes explota. Cultura de masas, public-relations: todos los medios son útiles para reproducir la visión del mundo necesaria para legalizar la explotación.

Se trata, sobre todo, de acuitar la lucha de clases. Atomizar la sociedad en células aisladas, incomunicables. El combate es individual: la lucha por la vida, la ley de la selva. La realidad ce un estado de ánimo. sólo cuentan loe reacciones subjetivas. Los frustrados, los fracasados coexisten con los triunfadores, con, loe héroes cuyo ejemplo es recomendado: "de vendedor de diarios a industrial X..." demuestra la importancia de la voluntad, de la capacidad individual y el sacrificio. Calladamente se reconocen otros méritos: ganar, ser despiadado, llevarse el mundo por delante. Los que fracasan, los que quedan en el camino, están condenados, no tienen pasta de triunfadores, es necesario que se acostumbren: tienen que aceptar su mediocridad. El mundo es irreal para todos, estaba a su disposición, ellos no han sabido aprovechar las oportunidades. Se trata de la Naturaleza Humana.

Luego de reducir la lucha de clases a la psicología, hay que edificar el Orden, construir una Moral: “Serás lo que debes ser o sino no serás nada”. es la fábula más difundida. Es decir: serás lo que tu destino quiere que seas o te verás convertido en lo otro, en un resentido. Es preferible aceptar las jerarquías: "Las cosas no pueden cambiar por-que no deben cambiar, por otra parte siempre han sido así". El orden humano adquiero la solidez de las leyes naturales.

Como son los burgueses quienes crearon el Derecho, también la Ley está de su lado y siempre son sus enemigos quienes se ubican en la ilegalidad. De este modo se Justifica la violencia del sistema: son los obreros en huelga, los manifestantes quienes hacen peligrar el Orden. Los burgueses, al defenderlo violen-fomento, defienden la Nación, la Democracia, todos los Valores Humanos, es decir, la Pro-piedad Privada. Se trata, esta vez, de. disimular una situación ilegal de hecho, utilizando la legalidad de derecho.

El obrero, que vive y se educa en una sociedad burguesa, se deis intimidar. So le ha enseñado que es, no un obrero, sino un "ciudadano". que algunos lo representan en el Congreso y deciden por sus intereses. No tiene por qué oponerse a esa amabilidad. Los Próceres han hecho las Leyes, la Constitución, el Parlamento para todos los hombres. Cuando todos las cumplan, se le dice, viviremos en paz: los que lo oponen ron resentidas, inadaptados que no saben vivir en la democracia y necesitan el rigor de la ley.

Pautas de conducta, valores, sentimiento, la burguesía introduce en la conciencia de la clase obrera una concepción del mundo deformada que favorece sus intereses (4).

Cuanto más capaz sea una clase dominante de atraerse a los mejores hombres de la clase dominada —decía Marx— tanto más sólida y peligrosa es su dominación."

2. El colonialismo y sus metáforas.

País colonial, nuestra mixtificación es doble. Los burgueses de las naciones colonizadas tse encargan, además, de imponer la ideología que el imperialismo necesita para legalizar su situación. La Metrópoli es un espejo privilegiado: allí se realiza la Historia, nace la Cultura.

Definidos por la clase media, ser el término medio entre la Civilización y la South America primitiva es la ilusión compartida por todos. No alcanzamos a ser la Metrópoli, pero podemos fingir hábilmente. Nuestras clases dominantes defienden el status, sus intelectuales nos construyen lo imagen.

En la inmigración encontraron una buena excuso: el origen de nuestra particularidad. se decreta, es haber recibido demasiadas europeos que nos sumen en el cosmopolitismo hasta el punto de no saber ya lo que somos, si franceses o españoles o italianos o ingleses. según opinaba Julián Martel ya en 1891.

País deformado, europeizado: lo que se busca es diferenciarnos del Tercer Mundo.

Esta "metáfora" de nuestra realidad floreció hacia el 80, cuando Inglaterra nos convirtió en una Nación burguesa: ferrocarriles. puertos, libras esterlinas, inmigrantes, cultura. Y también, la visión de nosotros mismos que más le convenía: país Joven, granero del mundo, a medio camino entro la civilización y la barbarie.

Al final de la segunda guerra, cuando Estados Unidos desplazó a Gran Bretaña, modificamos algunas pautas de conducta, diversificamos la economía y mantuvimos el mecanismo. De los gentlemen a los executive-men la deformación se mantuvo. Los dos sembraron une imagen de nuestra felicidad. Nuestras élites, que la aprendieron velozmente, so ocuparon de difundirla: las ideas, los libros, la ropa, son buenos y útiles si vienen de la Metrópoli. Cuando no conseguimos los originales, construimos los sustitutos según el modelo. La literatura puedo servir de ejemplo: el público celebra y consagra a un escritor en la medida que regrese de Europa consagrado, traducido. Para triunfar inobjetablemente es necesario escribir pensando en Europa. Conquistarla. Ser como un europeo. Europa y el público real se superponen, Terminan por sor la misma cosa. Decir: "Borges parece un escritor europeo", significa: "Borges es el mejor escritor argentino".

La reacción opuesta tiene el mismo origen: el escritor busca ser distinto, lo otro de Euro. pa y se refugia en el folcklorismo, en el color local. Rechaza en bloque la cultura europea.

Los caminos parecen cerrados. Sucede que la deformación que produce el imperialismo es total y penetra on la conciencia del colonizado. No crea una cultura o una ideología o una forma de relaciones económicas: fabrica una sociedad, un bloque histórico: instituciones, valores, relaciones de producción, costumbres y, sobre todo, una visión deformada del proceso de deformación. "La persona de los países subdesarrollados —escribía León Rozitchner— debe seguir interiorizando aquellos valores que, precisamente, han servido pera negarla''.

3. Los vaivenes de la falsa conciencia.

Los hombros hacemos la historia a partir de una situación que no elegimos. En esa situación, en la realidad, encontramos el espesor del mundo, la actividad de los otros, la lucha de clases. Aceptada esa "resistencia" de lo real, aceptado que la historia no es salo el producto de mi voluntad, reconocida la acción consciente de la burguesía, es necesario escapar a la pereza stalinista de creer que no hay negatividad en la acción de la izquierda, que toda oposición, todo entorpecimiento a la política revolucionaria depende de la burguesía.

La ausencia de la vanguardia revolucionaria es la causa de nuestra inoperancia de acuerdo. Poro es, al mismo tiempo, su resultado.

Reducidos a una actividad ideológica (en el sentido que el término tiene para el joven Marx) (5) tendemos a reproducir la realidad no como es, sino como tendría que ser. Como nosotros quisiéramos que fuera. Buscamos apropiamos con el pensamiento y la palabra de un mundo que se nos escapa. Tratamos de descartar, mágicamente, con razonamientos, la imagen inaceptable de nosotros que nos devuelve la realidad. Bien intencionados, explicamos, interpretamos, justificamos nuestra inacción. Confiamos demasiado en nuestras intenciones: olvidamos los resultados. Se ha dicho: aceptar un papel no es cumplirlo. Atrapados por lo inmediato reprochamos a la realidad no acatar el sentido de la Historia. Se trata, en cambio, de encontrar el sentido que nuestros actos tienen en la Historia. En esto imprescindible reconocimiento naco la posibilidad de hacer efectiva una acción; en esa toma de conciencia activa so borra la 'ideología" y se estructura la actividad revolucionaria.

4. Las dificultados de la acción.

Estamos de acuerdo: es la actividad revolucionaria la que rompe el círculo de la falsa conciencia. Pero (y ladeando la problemática específicamente política, la definición de lo que representa, hoy y aquí, una actividad revolucionaria). ¿De qué modo encontrar, como intelectuales, esa actividad revolucionaria? ¿Cuál es el limito de efectividad de un intelectual de izquierda on Argentina? Sí. Negamos la facilidad de justificar un& estática separación, una fractura entra política y cultura que permita recluirse en un (ilusorio) campo específico: estamos prevenidos contra ta tendencia a subordinar cronológicamente la definición de la problemática cultural a las soluciones políticas sin atender las mediaciones, pero ¿a qué nivel encontrar la efectividad política del trabajo intelectual?

5. Los caminos de la conciencia nacional.

La lucha cultural, se ha dicho, es lucha política. Lucha de una clase par conseguir su hegemonía sobre las demás en todos los aspectos de la vida social. Y si una clase es algo más que una mecánica relación con la producción. Si la conciencia (como enseñó Marx, es un factor primordial en la existencia activa de una clase social, so compren-de la importancia revolucionaria de la lucha ideológica: Enfrentar a la ideología dominante en cada nivel de la totalidad con-creta (el arte, la educación, el derecho) expresión particular de la estructura social para elaborar ideológicamente lo que aparece implícito, potenciado en la acción práctica. Un modo —como quería el joven Marx— de dar al mundo conciencia de su conciencia, despertarlo del sueño en el cual está sumergido, explicarle sus propias acciones. No desde afuera, con una acción separada del movimiento de la historia sino como un aspecto más de ese movimiento, expresión de un sujeto activo en la realidad.

Construir, a partir de lo concreto, una verdadera cultura nacional que no se subordino a la búsqueda tendenciosa de antecedentes extirpados a la tradición burguesa, sino qt:o se realice con y contra el pasado nacional asumido en totalidad como estructura presente que debo ser reconsiderado en la práctica del enfrentamiento con la cultura dominante, explicado y comprendido desde el presento on una dialéctica que echa las bases de la conciencia nacional.

Encontrar en nuestra específica situación de país semi-colonial el sentido de la acción sin subordinarnos, mecánicamente a otras experiencias nacionales. Recordando que Lenin condujo la Revolución de Octubre a pesar de que en la sociedad rusa los fuerzas productivas no habían alcanzado su pleno desarrollo. Así enriqueció, actualizó la concepción de Marx; y nos dejó una lección definitiva (abultada por todas las revoluciones posteriores en China, en Cuba, en Argelia) que paraca olvidar la izquierda en Argentina: ca-da movimiento revolucionario debe buscar en su propia realidad histórico-social la estrategia de su acción. "Cada país —decía Fidel Castro— posee condiciones concretas propias, cada revolución so produce en circunstancias internacionales específicas, a un nivel de desarrollo completamente específico."

Porque lo esencial del marxismo es analizar la realidad sin aislarla de su proceso de formación, ni de sus relaciones con el sujeto que la reconoce, ni del contenido general de la totalización en la cual se inscribe.

Y es en el interior de esa estructura histórica, de esa totalidad social, donde se entrelazan los niveles de enfrentamiento a la burguesía. En la "formación económico-social” y no en el campo de una superestructura abstracta es necesario luchar por una nueva conciencia de lo real, superando los falsos planteos de autonomía o dependencia de la cultura con la "base económica". Este es el único modo de fundar, en una perspectiva histórica integral, sin aceptar las (estáticas) divisiones de la vida social propuestas por el pensamiento analítico, nuestra actividad especifica como intelectuales de izquierda.

6. Literatura y Sociedad.

Falsa conciencia, fractura intelectuales-realidad, cultural nacional, carencia de una vanguardia revolucionaria: si algo define a una generación —más allá de las exterioridades biológicas— es una problemática común, históricamente situada. Para nosotros (generación definida por el peronismo) so trata de inscribirnos en lo real, superar la falsa conciencia.

Publicar una revista literaria supone asumir una responsabilidad: resolver esta problemática también en literatura. No solo en el sentido del último Sartre: ir de la literatura entendida como algo sagrado a la acción sin dejar de sor un intelectual. Sino entendiendo a la literatura como un elemento más en el proceso de desmistificación y toma de conciencia. Como una de las más sintéticas y elaboradas formas de la conciencia nacional. Un modo de significar (y no de reflejar) de iluminar la realidad a través de una praxis especifica, que tiene estructuras propias, que no tolera intervención exterior. En la que, como recomendaba Lenin: Es indispensable asegurar la máxima libertad al pensamiento y a la fantasía: respetando las complejas mediaciones entre literatura e ideología entre literatura y sociedad.

Porque si con la literatura descubrimos la realidad, la literatura es —ella también—una realidad, Una realidad irreductible que solicita un análisis inmanente, comprensivo, que atienda, especialmente, a la coherencia de su estructuración interna: que revelo las mediaciones específicas entro esas estructures y la concepción del mundo del autor, entre estilo e ideología sin confundir los planos sin mezclar los niveles.

7. Crítica literaria y confusión

Estos confusiones, estas mezclas tienen, en Argentina, adictos fervientes. En principio en la izquierda tradicional que pocho° una particular contradicción: si por un lado no duda on rastrear los más sospechosos "progresistas" en las filas burguesas (Frondizi, Gómez, Illia) y llega a pactar con ellos políticamente, muestra en cambio, una prolijidad desdeñosa en su crítica a los escritores burgueses a quienes por su posición política desecha estéticamente (6). El caso Borges no es por reiterado menos ilustrativo. Motivo de la obsesión de algunos críticos (ver los artículos de Barletta en Hoy en la Cultura) se arremete contra sus cuentos con la vitalidad y el optimismo de quien piensa que derrumbarlos supone debilitar el poder político de la burguesía. Se olvida que, de Borges, puede repetirse lo dicho por Pavese: "La admiración por un gran pasaje de poesía no so dirige nunca a la pasmosa habilidad del poeta vino a la novedad del descubrimiento que contiene. Inclusive cuando sentimos un latido de alegría al encontrar un adjetivo acoplado con felicidad a un sustantivo no nos asombramos por la elegancia de la combinación, por la presteza del ingenio, por la habilidad del poeta que eso logra, sino nos maravillamos por la nueva realidad que ha sido iluminada".

No se trata, claro, de invertir la mixtificación y decidir que, por la notable calidad de su prosa Borges es, políticamente, aceptable. El problema es analizar las razones específicas que hacen de El muerto un gran cuento a pesar de las pautas políticas y la concepción del mundo que tiene Borges. Por supuesto la derecha tampoco rehusa estas violencias. País colonial, nuestra burguesía deplora su escasez de Grandes Escritores. Necesitada de una Tradición cultural para lucir en Europa utiliza lo que tiene a mano: sacraliza mediocridades, inventa talentos, se esmera en imponerlos. A los verdaderamente valiosos, si no le pertenecen, los deforma, so los apropia. "Nuestro mundo -decía Carlos Fuentes-- únicamente reconoce a quienes no temo. Sólo los muertos son inmortales". La obra da Arlt, el mismo Arlt son un ejemplo de ésto. Demasiado valioso para permitirse ignorarlo, demasiado viva su obra para ser aceptada sin cambios, ante la imposibilidad de reescribirla fue necesario transformar al autor: para tranquilizarse decidieron que era un "torturado", un "desesperado", un caso clínico . Alguien medio chiflado que cuenta su obsesiones, históricos irreales y algo inmundas. Nosotros, entre tanto, lo observamos, separados, ajenos, sin dejarnos atrapar por ese loco que está allí, del otro lado, como los equilibristas o los payasos en el circo. Era necesario deformarlo, convertirlo en lo otro para retenerlo como a un objeto muerto como a una estatua.

Por un lado se ahoga la literatura en el espesor de lo inmediato, por el otro so la esteriliza hasta convertirla en un objeto decorativo. En los dos casos se la traiciona. Unos, porque a la manera de los Predicadores confían demasiado en el poder que tienen las palabras sobre la realidad.

Los otros las creen superiores a los hombres, un objeto sagrado, y necesitan suspenderlas en el vacío para no contaminarlas.

Un panfleto o un rito, se quiero hacer de la literatura otra cosa. Incrustándola en lo inmediato, lanzándola a la estratósfera: siempre terminan por mixtificarla.

8. Literatura y lucha cultural

Tienen algo de razón: escribir es un riesgo. Su resultado se nos escapa, hay que estar atentos. Los libros pueden convertirlo en algo distinto de lo que quisimos hacer. Ambigüas, las palabras modifican a quienes las utilizan: lectores, escritores. Nombrar algo es comenzar a transformarlo. Pero mixtificar (o desechar) este poder de las palabras es, por lo muelo:, una comodidad.

Para nosotros, la literatura es otra cosa: no queremos hundirla en lo inmediato, pero tampoco queremos otorgarle poderes mágicos. No es con la literatura (únicamente) como vamos a transformar el mundo. Vamos a cambiarlo también con ella. Es necesario estar atento, desechar la tentación de la irresponsabilidad. Escribir es, en un sentido, un acto político Pero recetar una literatura popular, una literatura social, querer imponer un determinado contenido es plantear una preceptiva. "Plantearse ir hacia el pueblo -decía Pavese-, en definitiva, confesar una mala conciencia. Quien está obsesionado por el dilema: ¿Soy o no un escritor social? y a quien toda la variedad infinita de las cosas, de los hechos, de las almas, le resulto, bajo su pluma, auscultación de sí mismo... sea heroico hasta el final: impóngase silencio".

Es luchando por una nueva cultura y no violentando los "contenidos" o alienando a la literatura en la inmediatez de lo político como podemos responder a la realidad de nuestro tiempo.

Y en esa lucha por una conciencia activa de lo real, será precisamente nuestra literatura la que ce enriquecer& No desde afuera, con el fantasma de una preceptiva, sino con la aparición de un nuevo mundo moral, de una nueva relación entre los hombres.

Notas

1. Cuidarse de no diluir y borrar a los hombres concretos en las abstracciones dei "proceso histórico" es imprescindible para comprender un proceso histórico tan rico y contradictorio como el 'monismo. Por eso, cualquier intento de analizarlo seriamente no puodo olvidar las motivaciones personales. el papel de los hombres concretos que cola botaron para edificar y derrumbar el régimen. Esta historia, pese a las apresuradas adjeti-vacianes de algunos semanarios, está por escribirse. En este sentido cobra importancia el anunciado intento de David Viñas de escribir sobre Eva Perón.

2. La revolución cubana es uno de los mejores cumplas para comprender la dialéctica entre política interna y situación internacional. Fenómeno "externo" tuvo, sin embargo, en la dinámica de la política nacional de los países latinoamericanos una importancia decisiva. Reubicó el marxismo y propuso una estrategia nacida en la realidad concreta le América Latina.

3. El 18 y el 14 de marzo son las dos fechas topes de ésta coyuntura política En marzo de 1952, por primera vez en la historia, la izquierda responde en bloque a la salida que plantea la clase obrera, quien —por su sola presencia masiva— hunde en el caos a la democracia representativa, derrumba al frondizismo y posibilita una salida revolucionaria. La burguesía reacciona violentamente, la clase obrera retrocede. Obedece a su dirección que persiste en no enfrentar políticamente a la clase dominante fuera de los marcos 'legales" Llamada a los militares sanmartinianos, titulaba el PC un folleto destinado a contener desde el interior del ejército, el golpe militar. Unico grupo con fuerza física para plantear una perspectiva de acción Independientes repetirá sus defecciones eligiendo a los militares azules como "mal menor", como opción "preferible" dentro de los matices del ejército. La izquierda no comunista, sin capacidad de acción efectiva para resolver la situación, gira en el vacío. En marzo del 62 la ausencia de la vanguardia revolucionaria se sufre como una limitación concreta frente a una coyuntura efectivamente revolucionaria. En marzo del 65 la burguesía se ha reacomodado, Sin oposición real a su política, luego de una primera etapa de endurecimiento (interinato Guido) el triunfo de los azules (hegemonía del sector burgués más lúcido) reinicia el intento de legalizar a la clase obrera a través del peronismo en el juego de la política burguesa. Si el 7 de julio el sector más "duro" de la burguesía no acepta la candidatura de Solano Lima postulada por el peronismo, el 14 de marzo, superando sus resentimiento formales, comprende la lección. Se arriesga poco: hay representación proporcional, no están en juego cargos ejecutivos. Es posible la experiencia de integrar cl peronismo en el moroso Juego de la política parlamentaria, legalizarlo como uno de los términos de la oposición constitucional. Se trata, una vez más, de enclaustrar la lucha de ciases en los recintos del Congreso.

4. Pero el consumo condicionado por la propaganda, la cultura de masas no son más que manifestaciones exteriores; es en la empresa capitalista donde nace la disgregación real de la persona. Allí el obrero sufre la explotación; allí se lo convierte on obrero. Si como ciudadano no ve diferencia entro verdad y verdad burguesa, entre Política y política de la burguesía, en su trabajo soporta cotidianamente la diferencia con el dueño de la fábrica. Allí deja de ser un ciudadano, una abstracción, para convertirse en un hombre concreto. También allí encuentra a sus iguales. En la vida económica nace el enfrentamiento: mejor standard de vida, mayor salario; al principio lucha y se une porque quiero recibir igual trato, pretende que los burgueses actúen según la Ideo-'olía que predican. Explotado en tanto obrero, respetado —teóricamente-- como ciudadano, allí comienza la desmistificación y nace la conciencia de clase.

5. Es conocida la doblo acepción que el término tiene en el pensamiento de Marx (y un el desarrollo posterior del marxismo). Por un lado es una máscara que deforma la realidad; por el otro es una weltanschauung, una concepción del mundo. 6. Olvidan sistemáticamente la enseñanza de Marx, quien —señalaba Merleau-Ponty— lo había entendido muy bien cuando adopto a Balzac. No hay duda de que no so trataba con ello, de ninguna reviscencia de liberalismo. Marx quería decir que una determinada manera de hacer ver el mundo del dinero y los conflictos de la sociedad moderna importaba más que las tesis, incluso políticas de Balzac y que esa visión, una vez adquirida, traería consigo sus consecuencias, con o sin el asentamiento de Balzac.

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